miércoles, 10 de noviembre de 2010

Navegando en un Imoca

Hace unos dias tuve la oportunidad de navegar en un auténtico Imoca 60, no me preguntéis no como ni porque, pero el caso es que me invitaron a una mañana de navegación en un , un barco diseñado para navegar de verdad, para dar la vuelta al mundo en solitario (o con tripulación de dos), un barco preparado para aguantar los cuarenta rugientes o los cincuenta aullantes. Un pedazo de barco, a fe mía.




El caso es que tuvimos suerte, y nos salió un día de esos de fuerte viento, hasta casi 40 nudos que es mucho y que en otro barco cualquiera casi que nos hubiera hecho quedarnos en tierra, o sin casi. Pero es que esta bestia parda ha sido concebida precisamente para eso: fuertes vientos y a navegar. Y eso es lo que hacía, se mantenía perfectamente, no se notaba forzado en absoluto y navegaba como si llevase una turbina bajo el casco. Brutal. Si nos hubiera salido un día con una ligera brisa de 6-7 nudos, nos hubiéramos aburrido.




Tuve la ocasión de coger la caña un rato (todos los que ibamos a bordo lo hicimos un poco). Teniendo en cuenta que hace como 3 o 4 años que no cogía un timón, la verdad es que ha sido como coger el volante de un coche del Paris-Dakar sin haber conducido desde hace años. Las sensaciones, fuertes.



A ver si pasa menos tiempo antes de volver a navegar un poco. Si es que no nos queda tiempo para nada

Para acabar, un pequeño video de la experiencia



Taotra

lunes, 18 de octubre de 2010

Momentos estelares de la Humanidad

Que bueno es Stefan Zweig, es curioso pero a pesar de ser uno de esos grandes escritores 'de obligada lectura' yo lo descubrí hace relativamente poco. A ver, cuando digo 'descubrí' quiero decir que me leí algún libro suyo, porque como personaje ya lo conocía de antes, eso sí. Empecé con La impaciencia del Corazón, libro que me pareció simplemente impresionante, y desde entonces voy leyendo de cuando en cuando alguna de sus pequeñas joyitas.



Momentos estelares de la Humanidad no es una novela, ni una colección de cuentos ni un ensayo sobre Dios sabe qué. Tiene un planteamiento muy claro: La Historia (con mayusculas), como las personas, tiene momentos de mayor inspiración y largos periodos de nada importante que reseñar. Alguno de esos momentos son los que intenta contar en pequeños resúmenes el amigo Zweig.



Algunos de los momentos estelares elegidos por el autor son absolutamente innegables: la caida de Constatinopla (más profundamente reconstruido en El Ángel Sombrío de Mika Waltari) o la batalla de Waterloo. Momentos importantes, sin duda alguna, con grandes historias que contar. Como en la película de Woody Allen Match Point, la pelota podía caer de un lado u otro, y sabe Dios cómo hubiera sido el mundo de haber cambiado el final.

Otros momentos son grandes también, pero desconocidos para el gran público, como el que cuenta cómo se logró desplegar el cable que unió por vez primera América y Europa para las tempranas comunicaciones de telégrafo. A un teleco como yo esta historia le toca la fibra un poquito.

En fin, un gran libro de pequeño tamaño.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Mundobasket 2010, o qué poco me gusta Scariolo

Me gusta el baloncesto, aunque no le dedique el tiempo que me gustaría. Apenas si sigo la liga de baloncesto, y menos aún la NBA. Lo que más sigo desde hace unos años es precisamente a la Selección, llevo viendo el torneo que toque cada año desde el Mundial de Cali, hace ya un tiempecito. Será porque sólo hay que prestarles atención un par de semanas al año, no requiere tanto tiempo en realidad.

El caso es que este año la selección de baloncesto me ha decepcionado. Normal, han quedado sextos en un Mundial que defendían como campeones vigentes. Pero ¿porqué han jugado tan mal? Yo tengo mi propia opinión: El seleccionador es muy malo. Y que conste que modero mi lenguaje.



No tengo demasiado que decir acerca de los jugadores que ha convocado este año. La verdad es que quitando un par de detalles hay poca crítica que se le pueda hacer: ha llevado a los mejores que podía llevar, casi, y si hay alguno que a mi me parece sustituible también es cierto que se puede discutir. Yo por ejemplo ya el año pasado para el europeo que ganamos no me hubiera llevado ni a Mumbrú ni a Garbajosa. Pero no porque me parezcan malos (que no) sino porque creo que hay que ir renovando un poco el equipo y estos dos están mayorcitos, aparte que tampoco aportan tanto, sobre todo Mumbrú. Sin embargo, a pesar de ello he de admitir que Garbajosa ha sido de los más entonados este año.

Da igual la lista. Lo malo del resultado de este año no es eso, sino varios detalles que se pueden achacar directamente al entrenador. He aquí unos cuantos:

- La defensa de este equipo ha sido malísima. Los jugadores contrarios casi nunca tenían la presión encima. Un equipo que aspira a ganar debe tener una buena defensa, y en años anteriores la tuvimos
- La defensa en zona daba auténtica penita, y si no que se lo digan a los serbios que tiraron una y otra vez solos ante la zona. Lo cual por otro lado es perfecto para destrozar una zona
- Los jugadores no eran un equipo como otros años. En el mundial de Japón daba igual quien estuviera en pista, todos eran una piña. Este año no ha sido así
- Lo de Claver clama al cielo. ¿Para qué te llevas a este chico, le das minutos y confianza durante los partidos de preparación para luego no dejarle jugar?
- Si es que además lo de empeñarse en que juege Rudy de tres no tiene sentido. Aunque lo haga bien. ¿cual es la mayor diferencia entre este equipo y el de hace un par de años? (aparte de que no esté P. Gasol) Que no está Carlos Jiménez. El tres por excelencia. Y el único que puede llegar a jugar lejanamente parecido a él en este equipo era precisamente Claver. Pero no, mejor jugar con tres bajitos en un mundial que no cogíamos un rebote. Y no me vale que uno de los que más rebotes cogía era Rudy.
- Este equipo no corre. No es alegre. Que diferencia con la alegría en el juego de hace 4 años. Así no se divierten, y así no se ganan partidos.

Todo eso es achacable a una sola persona: Sergio Scariolo. No me gusta NADA este entrenador. No me gusta desde hace años, no es cuestión de este campeonato. Ni cuando entrenaba al Real Madrid o al Unicaja (y eso que ganó títulos) ni como comentarista de TV ni como nada. Que mal dia el que decidieron hacerle seleccionador.

Como echo de menos a Pepu Hernández.

¡Scariolo dimisión! ;)

jueves, 9 de septiembre de 2010

Tokio Blues: Norwegian wood + El mapa del Tiempo

Que abandonada tengo esta sección. Desde la última vez que escribí acerca de lo que acababa de leer, he leido dos libros y dos medios más, y yo sin decir nada de ello... si es que no tengo vergüenza.

Más en serio, de lo que voy mal es de tiempo para escribir un poco, pero es que tiendo a dar prioridad al blog de los nanos, y este se queda un poco abandonado. Que lo voy a hacer, como no me toque la lotería...

Al grano. Voy a hablar un poco sobre Tokio Blues: Norwegian Wood, de Haruki Murakami, el primero de los dos libros que me he leido ultimamente.



La verdad es que no tengo una explicación muy clara de porqué elegí este libro. De vez en cuando se me despierta el interés en alguna lectura "exótica", de literaturas diferentes. La japonesa desde luego no es una de las opciones literarias más frecuentes entre mis selecciones, así que un día paseando por una librería vi este libro y no se porqué me dió por comprarlo.

[Inciso: soy incapaz de entrar una librería e irme con las manos vacías...]

El libro trata de las dificultades amorosas de un joven estudiante en Tokio, enamorado hasta las trancas de una etérea muchacha con ciertas trabas personales, pero que mientras tanto también se enamora sin darse cuenta siquiera de otra chica mucho más carnal y presencial. El conflicto que le surge al pobre muchacho se acaba resolviendo, pero no voy a contar como. Es una novela intimista, contada desde el punto de vista del propio protagonista, nostálgica y llena de sensaciones contradictorias.

Me ha gustado su lectura, no puedo decir que me recuerde mi propia juventud porque desde luego yo no me topé nunca con circunstancias como las que vive el pobre Watanabe. Pero sí que es cierto que a trozos te recuerda momentos propios de esos años tan locos, confusos e irrepetibles. Si es que yo también me pongo nostálgico, qué caramba.

El segundo libro que he leido estos días ha sido El mapa del tiempo, de Félix J. Palma, un libro escrito por un escritor gaditano en un registro poco frecuente entre los autores españoles: novela entre histórica y de ciencia ficción, no sin cierta dosis de humor. Nada que ver con el anterior.



El caso es que yo soy bastante aficionado a los libros que tratan de viajes en el tiempo, que fantasean acerca de las distintas paradojas que se producirían en caso de ser posibles los viajes temporales. Qué grandes novelas se han escrito con esta base, una pequeña muestra: El fin de la Eternidad, de Asimov, Por no mencionar al perro o El libro del día del juicio final, ambos de Connie Willis (por cierto que he leido que hay una segunda parte de este ultimo... a ver si lo pillo), Las puertas de Anubis de Tim Powers (qué bueno), Quien anda por ahí de Bob Shaw... bueno, unos cuantos.

El libro de Palma es de los buenos de esta serie. Está realmente bien cerrado, explica perfectamente todas las paradojas que aparecen y desaparecen en la trama, y es divertido en todo momento. Un protagonista invitado es H.G. Wells, autor precisamente de La máquina del tiempo, quien es uno de los hilos conductores del libro, el cual se divide en tres partes y en las tres aparece este personaje. Pero no de modo ocioso, no, está perfectamente justificado. Cierra el círculo perfectamente, pero claro, no puedo decir cómo porque desvelo el argumento final de la novela, así que mucho más no puedo decir. Eso sí, lo puedo recomendar porque a mi me ha gustado y mucho.

He dicho que he leido otros dos medios libros más. Uno de ellos es el libro que estoy leyendo ahora mismo: Momentos Estelares de la Humanidad, de Stefan Zweig. Qué grande es este escritor. Ya habalré de él.

El otro es una novela que he abandonado a mitad: Dime quien soy, de Julia Navarro. Hubo un tiempo en que una vez empezado un libro, muy malo tenía que ser para abandonarlo a media lectura. Ahora no tengo tanta paciencia, entre otras cosas porque tengo MUCHO menos tiempo para dedicar a este vicio solitario, y hay que aprovecharlo con libros que merezcan la pena. Y este no es el caso, al menos para mi gusto. Se trata de una novela histórica en la que se intenta repasar la historia mundial desde antes de la guerra civil española hasta no se muy bien cuando porque no lo he terminado, pero intuyo que hasta el fin del franquismo mínimo.



No recomiendo a nadie la lectura de este 'librito' de más de 1000 páginas. Los personajes son planos y poco creibles: la supuesta heroína de la novela, Amelia Garayoa, es absolutamente una falsedad con patas, con un comportamiento absurdo tan sólo entendible para que la autora se pueda permitir que vaya paseando por las principales ciudades y acontecimientos de la época. Paseando es la palabra. Las cosas que les pasan a esta señora son tan cogidas por los pelos que carecen de sentido. Durante su lectura (que aguanté casi 400 páginas antes de abandonar) me preguntaba cada diez páginas ¿pero porqué me estoy leyendo esto?

En fin, que no recomiendo su lectura salvo que seas amigo de la autora o tengas mucho mucho tiempo que perder. Pero mucho.

jueves, 29 de julio de 2010

46600

En la autovía A-7, en el tramo desde Silla hasta Alzira (más o menos) pueden encontrarse multitud de pintadas con este número: 46600.



Se pueden encontrar en las paredes de los puentes que pasan sobre la autovía, en las de las casas y fábricas que la jalonan, o en cualquier sitio visible desde la autovía en cualquiera de los dos sentidos.



Puede que sea un código postal (el 46600 es el C.P. de Alzira), pero ¿para qué iba nadie a poner el código postal de su pueblo pintado por todos lados?

¿Hay alguien en el mundo que me se saque de esta ignorancia que reconcome mi mente?

sábado, 19 de junio de 2010

Anatema

Hace ya un tres o cuatro semanas que acabé con este libro, aunque no he tenido tiempo de escribir nada sobre él. Llevo unos cuantos días ajetreado entre trabajo y pequeñajos, y me cuesta sacar tiempo para la lectura, cuanto más para la escritura.

Neal Stephenson es un autor que me gusta. Escribe libros originales, complejos, y con personajes interesantes. Suele publicar tochos de libros de varios centenares de páginas, y este no es una excepción. Casi todos los libros que he leido escritos por él me han gustado: Criptonomicón, La era del Diamante o el Ciclo Barroco son libros llenos de detalles, divertidos, y destilando un toque de ironía a cada párrafo.



Anatema cumple con gran parte de estas características: es un tocho de libro, plantea una situación interesante (y en un mundo ajeno al nuestro, cosa que hasta ahora no había intentado), los personajes son complejos, algo menos irónico y divertido que otros libros suyos... bueno, pero me ha gustado menos que en otras ocasiones. Tal vez era que tenía demasiadas expectativas, pero este libro no ha terminado de llenarme. A ratos brillante, a ratos un poco pastiche de road movie (book en este caso), a ratos aburrido, a veces difícil de seguir. A ver si es que me hago mayor...

En fin, que si tuviera que recomendar un libro de este hombre a alguien, seguramente no sería este.

viernes, 21 de mayo de 2010

Noche de las Telecomunicaciones

Anoche estuve presente en la 12ª Noche de las Telecomunicaciones Valencianas. Un evento de mucha pompa, con políticos de esplendor, entorno de gala (el Hemisferic de la Ciudad de las Artes y las Ciencias), auspiciado por el Colegio de Ingenieros de Teleco, entre otros, y con un montón de gente, algunos de ellos conocidos del sector, la mayoría completos desconocidos.



Un rollo, vamos.

Lo único bueno de estos eventos es que es verdad que ves a algunas personas que hace tiempo que no ves, aunque es cierto que cada año menos (he ido a unas cuantas noches de estas ya). Por la cena que te dan no merece la pena ir, desde luego, ¡más de tres horas cenando! Lentos lentos lentos

Lo mejor de la noche fue que me enteré de la aventura que está llevando a cabo un antiguo compañero de la escuela, que está dando la vuelta al mundo en velero. Se les puede seguir aquí o directamente en su blog, o las fotos de picasa ¡Que envidia!